viernes, 11 de julio de 2014

-Mi vecino de al lado-

Hoy era uno de esos típicos domingos en los que no hago nada más que estar en el ordenador, recién levantarme me duché y me coloqué un camisón  viejo para nada sexy y me dispuse a desayunar una sopa de microondas. No me puse ropa interior puesto que era mi día libre y a solas, y fue algo que me hizo sentir cómoda, terminé mi sopa y me dirigí al otro extremo cuando noté que tenía demasiada basura acumulada en la cocina. 

Tomé la bolsa de basura y miré por el ojo de la puerta para ver si había alguien en el pasillo del edificio, para mi suerte no había nadie y salí del apartamento calmadamente, como si yo no estuviese con un camisón y sin nada de ropa interior, deposité la basura y caminé hacia mi apartamento, pero en ese instante uno de los vecinos salió de su casa, me miró de arriba abajo con esa mirada que ponen los hombres que te hace pensar que eres caperucita roja y ellos el lobo feroz. Sin poder evitarlo mire el bulto entre sus piernas e inconscientemente me mordí el labio, seguí caminando y entre a mi apartamento.


Al entrar me fui directa a mi cama pero no pude olvidar la escena, estaba en mi mente, abrí mis piernas y toque mis muslos pensando que era el rubio guapo de mi vecino de al lado, me toque los pechos y me acariciaba imaginando que era él, toque mi clítoris sorprendiéndome de lo húmeda que estaba, como no había nadie en casa no me importo gritar fuerte al sentir que ya no podía mas, necesitaba introducir mis dedos dentro de mí, y así lo hice entre gemido y gemido. Solo que... alguien más me escuchaba, me sobresalte al verlo allí, apoyado en el marco de la puerta mirándome. -No le has puesto candado a la puerta, eso sería peligroso- me dijo mientras veía todo mi coño sin recelo. Siempre quise tener alguna aventura y con un chico tan guapo como el y pues ¿para que negarme?, así que me deje llevar.


-¿La has cerrado bien?- le pregunté a lo que el respondió abalanzándose sobre mi coño, no soy una puta pero no me negué, llevaba demasiado tiempo sin sexo y estaba muy húmeda. Acercó su boca hacia mí y sopló un poco de aire hacia mi coño , luego su fría lengua me toco por todos lados, me encantaba, la movía como un dios, rápido y luego lento, torturándome, mi coño palpitaba, estaba completamente vivo, el se detuvo un momento a mirarme y arquee la espalda para que continuara, me movía al ritmo de su lengua  y respiraba agitadamente,  -Usa tus dedos - le imploré, necesitaba que me llenara, el no tardó en cumplir mi deseo, introdujo un dedo mientras me lamia, luego dos dedos  luego tres, sus dedos entraban y salían dentro de mí, mis músculos se contraían en su mano y mis fluidos mojaban todo incluyendo mis sábanas limpias, luego el lo mordió mientras yo me acariciaba los pechos, comenzó a usar su lengua a la vez que metía y sacaba sus dedos, pellizcando, mordiendo, lamiendo. 


Minutos después ya estaba a mi límite -¡Me vengo, me vengo!- le grité, yo apretaba las sabanas y gritaba como si estuviera sola en el mundo, el introducía sus dedos y lengua mas y mas rápido y me corrí en su boca. Estaba exhausta a pesar de haberme levantado hace solo unas horas y cerré mis ojos, tal vez el deseaba mas, hace un rato había mirado y tenia una erección de muerte, pero no,  mi vecino se fue sin decir palabra y me dormí, con el cuerpo tan relajado como no lo tenía hacia unos meses. Al despertar encontré una nota suya diciendo "La próxima me toca disfrutar a mi". Me estremecí pensando en la posibilidad de una próxima vez, pensaba que todos esos cuentos eróticos con chicos callados que se dedican a ti eran solo cosa de la imaginación, pero al parecer su vecino de al lado tenía mucho que darle. Aunque al parecer la próxima le tendré que satisfacer yo a él.

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